Klartext · Guías prácticas

Elegir un teclado de dictado para iPhone

Si dictas un mensaje y después tardas más en corregirlo que en escribirlo, necesitas averiguar qué falla antes de cambiar de teclado. Puede ser el idioma seleccionado, un nombre que aparece constantemente, la forma de dividir las frases o el proceso para llevar el resultado a otra aplicación. Cada problema requiere una prueba distinta.

Un teclado especializado merece la pena cuando resuelve una dificultad concreta de tu rutina. Para comprobarlo, utiliza primero el dictado integrado y guarda unos ejemplos. No necesitas una colección de aplicaciones ni una clasificación general: bastan varios textos representativos y una revisión sincera del trabajo que queda después.

Primero, comprueba que escribes con el teclado adecuado

  1. Abre Ajustes y entra en General, Teclado y Teclados.
  2. Si falta el teclado español, toca Añadir nuevo teclado y elige la opción correspondiente en la lista.
  3. Abre Notas y toca un campo de texto. Mantén pulsada la tecla del globo o la de emojis, según el teclado que aparezca.
  4. Elige el teclado que quieres utilizar y comprueba que puedes volver al anterior con el mismo menú.

Apple documenta el procedimiento para añadir y cambiar teclados en iOS 26. Mantén tu teclado habitual mientras haces pruebas. Alternar entre voz y escritura es útil cuando necesitas introducir una referencia exacta o corregir una sola letra.

En Ajustes, General, Teclado, comprueba también Activar Dictado. Después, dentro de una nota, usa el micrófono para decir una frase y tócalo de nuevo al terminar. Puedes consultar los controles en la guía de dictado de Apple. Esa será la referencia con la que compararás cualquier alternativa.

Prepara tres mensajes que sí escribirías

Empieza por una coordinación sencilla: «¿Puedes recoger el paquete en la portería esta tarde? Lo han dejado a nombre de Inés.» Aquí importan la pregunta y el nombre propio. No basta con que casi todas las palabras sean correctas si el destinatario termina buscando un paquete a nombre de otra persona.

El segundo ejemplo debe tener varios pasos. Puedes explicar a un compañero que necesitas una propuesta, que el diseño sigue pendiente y que confirmarás la fecha cuando recibas respuesta. Así comprobarás si el texto mantiene la diferencia entre lo que está acordado y lo que todavía es provisional.

Para el tercero, usa vocabulario propio de tu vida: el nombre de una calle, un apellido compuesto, una actividad de la asociación o un término de tu trabajo. Emplea datos ficticios, pero con una dificultad parecida a la real. Conserva esos mismos ejemplos para las siguientes pruebas; cambiar el texto cada vez impide comparar los resultados.

Revisa cuatro cosas en cada resultado

La primera es el contenido: ¿siguen estando todas las ideas? La segunda es la precisión: nombres, números y fechas. La tercera es la forma: párrafos, preguntas y puntuación. La cuarta es el tono: si hablas con naturalidad a una persona cercana, el resultado no debería obligarte a deshacer una redacción demasiado solemne.

Anota las correcciones necesarias, no solo los segundos de grabación. Cambiar una coma cuesta poco; descubrir que una negación ha desaparecido exige leer con atención. Una prueba útil permite distinguir errores superficiales de cambios de sentido. Si tu texto menciona «no confirmar todavía», comprueba esas palabras aunque el resto del párrafo parezca impecable.

Las tildes, la eñe y los signos de apertura también forman parte de la calidad del texto final. Revisa «si» frente a «sí» y que una pregunta tenga sentido desde su inicio. No elijas un teclado por la promesa de resolver automáticamente todos los signos: comprueba cómo funciona con frases tuyas y cuánto tienes que retocar.

Ensaya el recorrido completo entre aplicaciones

Si normalmente consultas el calendario mientras redactas, inclúyelo en la prueba. Abre un borrador, comienza una frase de ensayo, cambia al calendario y vuelve. Mira el estado del micrófono y dónde aparece el texto. Lo importante es saber qué ha ocurrido en cada momento, para no continuar hablando cuando la aplicación ya ha dejado de registrar tu voz.

Haz también una prueba de edición mixta: dicta una explicación, vuelve al teclado habitual para introducir una referencia ficticia y continúa con otra frase. Revisa el cursor antes de cada paso. Una herramienta puede reconocer bien y, sin embargo, obligarte a realizar demasiadas maniobras para terminar un correo normal.

Qué comprobar al añadir un teclado de una aplicación

Sigue las indicaciones de configuración de la propia aplicación y revisa después la lista Teclados de iOS. Lee para qué pide cada permiso. No supongas que todas las aplicaciones de dictado tienen el mismo funcionamiento porque sus botones de micrófono se parezcan.

Si no aparece el teclado esperado, vuelve a la lista de los ajustes y comprueba qué está añadido. Después prueba en una nota nueva. Si el teclado aparece pero no llega texto, anota si la grabación empieza, si termina y si muestra algún aviso. Esa información concreta te ayudará más que reinstalar varias veces sin saber en qué paso se produce el fallo.

Situar Klartext dentro de esta comparación

Klartext requiere un iPhone con iOS 26 o posterior y ofrece un teclado de dictado. La aplicación principal mantiene el micrófono, de modo que la grabación continúa cuando cambias de aplicación. El reconocimiento funciona por defecto con la tecnología de Apple en el dispositivo. Puedes probar su diccionario y sus sustituciones con palabras recurrentes; el reconocimiento aprende de las correcciones.

Con la corrección con IA activada, dispone de modos para mensajes, correos, notas y prompts de IA, además de hasta tres modos personales. El español se reconoce mediante Apple, pero ni la calidad ni la corrección con IA están garantizadas para este idioma. La interfaz de la aplicación solo está en alemán e inglés. Evalúa la utilidad del flujo de trabajo y la fidelidad del resultado por separado.

Lee qué se conserva y qué sale del teléfono

Antes de elegir, distingue reconocimiento, tratamiento posterior e historial. Con Klartext no hay cuenta, servidor propio ni seguimiento; por defecto, el dictado no sale del iPhone. El reconocimiento en la nube es opcional y utiliza una clave propia de OpenAI o ElevenLabs. Las grabaciones pueden permanecer en el dispositivo hasta 24 horas y esa conservación se puede desactivar.

La aplicación donde pegues o insertes el texto tendrá sus propias condiciones de envío y almacenamiento. Por eso, un reconocimiento local no convierte automáticamente un mensaje enviado por otra aplicación en una comunicación local. Decide dónde redactar y dónde enviar como dos pasos diferentes.

Elige después de terminar un trabajo real

Utiliza el método que haya funcionado mejor para redactar un mensaje completo, revisarlo y dejarlo listo. Si el dictado integrado ya resuelve tus necesidades, puedes seguir con él. Si una alternativa facilita los cambios de aplicación o reduce las correcciones de tu vocabulario, tendrás un motivo concreto para incorporarla.

Klartext se descarga gratis y cada semana puedes dictar 2500 palabras sin coste. La suscripción anual «Klartext Unbegrenzt» permite dictar sin límite; el precio se muestra en el App Store. Calcula tu uso con una semana habitual de mensajes y notas. La elección útil es la que mejora el texto terminado y encaja en esa rutina.